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La tarea educativa de
la escuela debe proponerse la utilización de la experiencia
y los conocimientos de la comunidad, para favorecer el desarrollo
conciente y autónomo de los chicos, intentando generar modos
propios de pensar, sentir y actuar. En definitiva, la potenciación
de cada niño.
La función de la escuela requiere de una comunidad
participativa y democrática, de búsqueda intelectual, de dialogo
y aprendizaje compartido, de discusión abierta sobre la bondad
y la solidaridad, y en donde sobre la base de "enseñar", unos
nos enriquezcamos a otros.
Un centro educativo flexible y abierto, en donde
colaboremos todos los miembros de la comunidad, para recrear
la cultura, donde se aprende porque se vive, es lo que intentamos
transmitir a los chicos desde "Manos por Hermanos", promoviendo
la participación, la construcción cooperativa de alternativas
a los problemas sociales e individuales, fomentando la iniciativa,
integrando, escuchando las distintas propuestas y tolerando
siempre la discrepancia.
La formación de estos chicos informados, solidarios
y con una mirada hacia el futuro, requiere de un espacio para
recrear experiencias individuales y grupales, un espacio donde
se comparte un intercambio de herramientas entre los compañeros
y los adultos que trabajamos día a día.
Creemos que un niño tiene derecho a vivir, a gozar
de estar vivo y a seguir viviendo, disfrutando de su vida. A
crear lazos de afecto con otras personas y a disfrutar de ellos.
A desarrollar su inteligencia, sus emociones, deseos y fantasías.
A plantearse preguntas, a pensar, a conocer, a expresarse.
Tiene derecho a disponer de oportunidades que la
sociedad tiene el deber de brindarle. Para ello se le deben
proporcionar ciertas condiciones básicas de vida, que cubran
sus necesidades: alimenticias, de vivienda, vestimenta, información,
amor, educación, cultura y recreación.
Ningún niño debería correr con desventajas tan
injustas y vergonzosas como la pobreza, la marginación, la discriminación,
la falta de oportunidades para educarse, y por sobre todo la
falta de amor.
Por eso, para intentar
reparar esas desigualdades tan fuertes que solo generan más
y más marginación, te proponemos un compromiso voluntario, en
donde sumemos nuestro esfuerzo para lograr revertir esta realidad
que nos toca vivir.
Alejandra T. Meza (*)
Manos por Hermanos
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